jueves, 2 de abril de 2009

El uso de productos estimulantes y dietéticos

En el ámbito del deporte de alta competición y profesional, el uso de productos dopantes viene acompañando al propio desarrollo de este tipo de deporte, y las denuncias sobre el consumo de productos prohibidos que son detectadas por los controles antidoping que llevan a cabo las autoridades deportivas, forman parte ya de las páginas sensacionalistas que refuerzan la presencia mediática del deporte. La ley del silencio que parece regir en el sórdido entramado que configuran la oferta y consumo de sustancias prohibidas en los entornos deportivos profesionales, no impide que salgan a la luz con relativa frecuencia los casos de deportistas de cierta notoriedad que dan positivo en los correspondientes controles.

De este modo, el problema del doping en el deporte contemporáneo de alto nivel se ha convertido en noticia que ha calado en la opinión pública, por lo que son numerosos los ciudadanos que pueden emitir una opinión valorativa sobre el alcance de este problema. Sin embargo, el consumo de productos estimulantes y la difusión del doping en general entre deportistas no profesionales, que realizan prácticas competitivas de medio o bajo nivel o bien prácticas dirigidas específicamente al cultivo del cuerpo, no han tenido hasta hace poco la resonancia pública que ha acompañado al dopaje entre los deportistas profesionales y de alto nivel, en buena medida porque no existía tal consumo o, simplemente, era muy minoritario.

Ahora bien, en las dos últimas décadas han comenzado a circular noticias en los medios de comunicación sobre el uso de estos productos en los entornos del deporte no profesional, primero en los Estados Unidos -según el informe “Monitoring the Future” publicado por el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan (2004), la tasa de consumo de esteroides entre los estudiantes de secundaria se había incrementado a lo largo de la década de los 90 y en los tres primeros años del presente siglo XXI, y calculaba en unos 300.000 los jóvenes estudiantes entre los 14 y los 18 años, de los que una tercera parte eran mujeres, que habían utilizado esteroides en el 2003-, y, más recientemente, en otros países entre ellos España. El problema ha adquirido en estos últimos años una cierta notoriedad por lo que también ha pasado a convertirse en un problema de debate público, que acompaña, evidentemente con menos relevancia, al que suscita el doping en el deporte profesional.

La difusión del doping y productos estimulantes en gimnasios y otros centros deportivos

Por todo ello, se consideró oportuno incluir en el cuestionario de la presente encuesta algunos indicadores que permitieran conocer hasta qué punto, existe una percepción pública sobre el alcance del consumo de productos de diversa índole en los entornos del deporte no profesional, y sobre los peligros que pueden acompañar a su uso sin el correspondiente control médico. El primer indicador que vamos a analizar se formuló como pregunta en los siguientes términos: “En el deporte profesional y de alta competición, el doping y el uso de productos estimulantes prohibidos es un fenómeno contra el que vienen luchando desde hace años las autoridades deportivas. ¿Hasta qué punto diría Ud. que el doping y el uso de productos estimulantes se han difundido también en la actualidad entre los practicantes de actividades físicas, deportivas y recreativas en gimnasios y otros centros deportivos?”. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que ya existe actualmente entre la población española, una amplia percepción sobre este tema. Las distribuciones porcentuales que se presentan en la Tabla 88 permiten acotar empíricamente el alcance de dicha percepción.

Tabla 88. Percepción del grado de difusión del doping y productos estimulantes en gimnasios y otros centros deportivos, 2005
Grado de difusión %
Mucho 14
Bastante 34
Poco 14
Nada 5
No sabe 32
No contesta 1
-8.170


Constituyen una mayoría del 77% los que tienen una opinión concreta sobre la difusión de estos productos, pues sólo el 32% reconoce que no sabe o no conoce la existencia de este problema. Dentro del amplio segmento de población que sí lo conoce, constituyen una mayoría los que estiman que existe mucha difusión, el 14%, o bastante, el 34%, en tanto que son una minoría los que consideran que tales productos se encuentran poco difundidos, el 14%, o nada, el 6%.
La distribución de estas opiniones entre los diversos grupos de población que quedan determinados por los valores de las variables sociodemográficas, ofrece igualmente resultados que merecen ser destacados, tal como se observa con los datos que se presentan en la Tabla 89.
Tabla 89.Distribución de la población que considera que están muy o bastante difundidos el doping y productos estimulantes en gimnasios y otros centros deportivos, según algunas características sociodemográficas, 2005
Características sociodemográficas % mucho o bastante
Sexo:
Varón 53
Mujer 42
Edad:
15-44 54
45-64 41
65 y + 27
Tamaño hábitat:
-2.000 30
2.001- 100.000 47
100.001 y + 52
Nivel de estudios:
Primarios o menos 34
Secundarios o más 56
Posición social:
Baja 34
Media 51
Alta 58
Practica deporte:
Sí 54
No 43

Con los resultados de la Tabla 89 se puede trazar el perfil modal de los grupos de población que perciben mayoritariamente, esto es, por encima del 50%, que existe mucha o bastante difusión del doping y otros productos estimulantes en gimnasios y otros centros deportivos: varones, con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años, que residen en ciudades de más de 100.000 habitantes, con un nivel de estudios secundarios o de mayor nivel, con posición social media o alta, y que practican o han practicado deporte. La percepción de la difusión de estos productos es menor en los grupos de población en los que abundan las mujeres, que residen en pequeños o medianos municipios, con edades superiores a los 45 años, con nivel de estudios primarios o menos, con posición social baja y que no practican deporte.
De estos resultados cabe concluir que la percepción de un grado elevado de difusión del doping y productos estimulantes es mayor, precisamente, en los entornos en los que existe un mayor número de gimnasios y otros centros deportivos y en los que existe, por consiguiente, una mayor probabilidad de su consumo: ciudades de tamaño medio o grande, que son frecuentados por varones de edades jóvenes e intermedias, y con una posición social media o alta.
Como cabía esperar por la amplia difusión entre la opinión pública del consumo de productos estimulantes que tratan de mejorar el rendimiento y la apariencia física, y cuyo uso continuado puede perjudicar seriamente la salud, la mayor parte de los entrevistados que consideran que sí están difundidos, estiman que se ha convertido en un problema social grave, tal como se observa en los resultados de la Tabla 90.

Tabla 90. Consideración como más o menos grave del problema social del doping y productos estimulantes en gimnasios y otros centros deportivos, 2005
Gravedad como problema social %
Mucho 25
Bastante 50
Poco 18
Nada 3
No sabe/No contesta 4
-5.013

Una cuarta parte de este amplio segmento de la población considera que, en efecto, se trata de un problema social muy grave, y la mitad, el 50%, estima que es bastante grave. Son pues minoritarios los grupos de población que lo consideran poco, el 18%, o nada grave, el 3%. Se trata como se comprueba por el reducido porcentaje de los que evitan hacer una evaluación de la situación -sólo el 4% no sabe/no contesta-, de una percepción que se encuentra actualmente bien arraigada entre la opinión pública española.

El uso de medicamentos y suplementos dietéticos para mejorar la práctica física y deportiva

Aunque se trata de un tema que ha adquirido la consideración de problema social grave entre una mayoría de la población, sea o no practicante de deporte, hemos indagado además sobre el consumo de productos estimulantes, no necesariamente dopantes y prohibidos, entre la población que hace o ha hecho con anterioridad deporte. La pregunta se formuló en los siguientes términos: “¿Utiliza Ud. Actualmente o ha utilizado con anterioridad algún medicamento destinado a mejorar la práctica de su actividad física o deportiva?”. Se trata de una pregunta cerrada en la que se pedía al entrevistado que eligiese una entre las cuatro posibilidades de respuesta: 1. Lo utiliza actualmente con prescripción médica; 2. Lo utiliza actualmente sin prescripción médica; 3. Lo ha utilizado con anterioridad, pero ahora no; y 4. Nunca lo ha utilizado. El objetivo de este indicador es pues, el comprobar hasta qué punto se utilizan medicamentos con control médico con el fin de mejorar el rendimiento físico y deportivo. Las respuestas dadas permiten constatar que en términos absolutos su utilización no es amplia pero sí está lo suficientemente difundida, como para considerar que se trata de un rasgo del comportamiento deportivo que desde un punto de vista social tiene cierto arraigo entre minorías importantes de practicantes (ver Tabla 91).
Tabla 91. Distribución porcentual del uso de algún medicamento para mejorar la práctica física y deportiva, 2005
Uso de algún medicamento %
Lo utiliza actualmente con prescripción médica 0,4
Lo utiliza actualmente sin prescripción médica 0,4
Lo ha utilizado con anterioridad, pero ahora no 1,4
Nunca lo ha utilizado 87
No contesta 10,8
-5.512

Sólo una reducida minoría de la población del 0,4% reconoce que utiliza algún tipo de medicamento bajo prescripción médica con el fin de mejorar su práctica física y deportiva y otro 0,4% lo utiliza sin prescripción médica. Otro pequeño grupo de población del 1,4% afirma que lo ha utilizado con anterioridad pero ya no lo hace actualmente, con lo que es mayoritaria la población, el 87%, que nunca ha utilizado medicamentos con estos fines. Al analizar la distribución de estas pautas de uso en función de las principales variables sociodemográficas, no se observa ninguna diferencia relevante, probablemente por el pequeño porcentaje que los utiliza.
Un poco mayor es la población que hace o ha hecho deporte y que utiliza o ha utilizado algún tipo de suplemento dietético destinado a mejorar la práctica de su actividad física o deportiva, tal como se comprueba con los resultados que se presentan en la Tabla 92.
Tabla 92. Distribución porcentual del uso de suplementos dietéticos para mejorar la práctica física o deportiva, 2005
Uso de suplementos dietéticos %
Lo utiliza actualmente 2,1
Lo ha utilizado con anterioridad, pero ahora no 4,5
Nunca lo ha utilizado 82,6
No contesta 10,8
-5.512

Un grupo pequeño pero ya digno de consideración en términos estadísticos utiliza en la actualidad suplementos dietéticos para mejorar la práctica física o deportiva, el 2,1%, y otro grupo más amplio del 4,5 admite haberlos utilizado con anterioridad aunque no lo hace actualmente. En consecuencia, constituyen una amplia mayoría, el 82,6%, los que nunca los han utilizado.
Al considerar las diversas variables sociodemográficas que diferencian a la población, la edad y el sexo son las que ofrecen unas diferencias estadísticamente más significativas ya que los varones los utilizan actualmente en mayor proporción que las mujeres, 2,7% frente al 1,3%, o los han utilizado con anterioridad, el 5,7% frente al 2,9%. Pero es la dedicación a la práctica deportiva la variable que ofrece los resultados más significativos, ya que los que hacen deporte intensamente de modo competitivo y organizado -tipo 1 en la tipología COMPASS- utilizan suplementos en mucha mayor proporción que el resto de practicantes (ver Tabla 93).

Tabla 93. Distribución porcentual del uso de suplementos dietéticos para mejorar la práctica física o deportiva, según la tipología COMPASS, 2005
Tipología COMPASS de práctica deportiva %
1. Intensamente de modo competitivo 12,2
2. Intensamente 4,2
3 y 4. Regularmente 1,4
5 y 6. Irregular u ocasionalmente 0,8
7. No practica 0.5
-8.152

Desde un punto de vista sociológico, el resultado más relevante que ofrece la distribución porcentual de la Tabla 93 se refiere a la relativamente elevada proporción de usuarios de suplementos dietéticos entre los que hacen deporte de forma intensa, competitiva y organizada, el 12,2%, y la más baja de los que aun practicando con intensidad no lo hacen de forma competitiva, el 4,2%, aunque también en este caso se trata de un porcentaje más elevado que entre el resto de practicantes y no practicantes.
Cabe concluir, pues, que el uso de suplementos dietéticos parece haberse introducido con cierta intensidad en el deporte organizado de competición en España, y posiblemente lo continúe haciendo en un futuro próximo, lo que en principio puede contribuir a mejorar el rendimiento deportivo de los usuarios siempre que se haga bajo supervisión médica. Es evidente que el reto que debe superar actualmente y en el próximo futuro el deporte de competición, es evitar que el uso de tales suplementos dietéticos se convierta en algunos casos en hábitos que pudieran conducir al uso de suplementos prohibidos de naturaleza dopante.
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